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El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas de Egipto aceptó acelerar la transferencia del poder que todavía formalmente mantienen a manos de autoridades civiles, de modo de poner rápidamente fin al autoritarismo contra el que las protestas callejeras volvieran a estallar con fuerte intensidad en las últimas horas.
El anuncio lo formuló el propio Mariscal Mohamed Hussein Tantawi en un tenso mensaje televisado ayer por la noche. Antes, el jefe militar había conferenciado por espacio de cinco horas con algunos de los principales dirigentes políticos de su país, incluyendo los de la Hermandad Musulmana, agrupación islámica de tono moderado que parecería ser la mejor posicionada de cara al futuro inmediato. De algún modo, Tantawi izó entonces una "bandera blanca" agobiado por la magnitud de los reclamos de una población que volvió a salir a las calles sin miedo alguno a la represión con la que, una vez más, se procuró ahogarla. Habrá elecciones presidenciales antes de fin de junio del año próximo y no se postergarán las elecciones parlamentarias escalonadas que, se supone, comenzarán el próximo lunes, de modo de poner en marcha la "hoja de ruta" diseñada para transferir el poder a los civiles, lo más rápidamente posible. Tantawi presentó asimismo las condolencias del caso a las víctimas de la represión y aseguró que ella será inmediatamente interrumpida y sus responsables procesados. Además anunció la liberación de todos los detenidos en los incidentes de los últimos días. Su mensaje fue interrumpido varias veces desde la Plaza Tahrir por más de 100.000 gargantas al grito de: "Vete!, Vete!", reacción que refleja cansancio que, sumado a la desconfianza, parece estar urgiendo el proceso de transferencia del poder. Tan es así, que Tantawi aseguró que si el reclamo popular fuera el retiro inmediato de los militares, sería también aceptado. Para esto insinuó que el camino sería el de convocar a un referendo. El mensaje militar anunció asimismo que el Consejo, cambiando de posición, ha decidido aceptar la dimisión que el gabinete civil conducido por Essam Charaf que -frustrado por el retorno de la represión- había presentado, en pleno. Y su reemplazo por uno "de salvación nacional" que deberá integrarse sin demoras para evitar un peligroso vacío de poder que, de pronto, parece haberse abierto. Hay candidatos a liderarlo, como el ex diplomático y candidato presidencial Mohamed El-Baradei o el propio Aboul Fotouh, un antiguo dirigente de la Hermandad Musulmana. La llama de esperanza que el pueblo de Egipto encendiera a comienzos de este año no se ha apagado. Sigue encendida, alimentando conmovedoramente lo que algunos llaman la "primavera árabe" Pero no será nada fácil conducir ordenadamente la transición acelerada que parece necesaria reportando a los militares cuyo desprestigio es muy grande. Por ello no es imposible que el nuevo gabinete exija contar con mayor autonomía de decisión que el anterior y pueda consegirla. La llama de esperanza que el pueblo de Egipto encendiera a comienzos de este año no se ha apagado. Sigue encendida, alimentando conmovedoramente lo que algunos llaman la "primavera árabe" y otros, en cambio, una "segunda revolución" civil en procura de sacudir definitivamente el yugo del autoritarismo. Por esto, pese a las promesas de los militares muchos siguen, firmes, en la Plaza Tahrir. El genio está ya fuera de la lámpara y, como suele suceder, será bien difícil volver a encerrarlo.. |